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Adiestramiento - La agresividad canina

Porqué se produce
la agresividad


Lo primero que hay que saber sobre la agresividad canina es que es uno de los problemas de comportamiento más comunes y que tanto se da en machos como en hembras, independientemente de su raza. A su vez es uno de los problemas de comportamiento que más preocupan a los propietarios.

Esta agresividad, que es una conducta natural de los perros ya que permite regular las relaciones entre los miembros de una manada, y asegurar su supervivencia, puede suponer un grave problema en el entorno doméstico. Ya que el perro al ingresar a nuestra familia nos ve como parte de su manada y por lo tanto se comportara con nosotros como lo haría con una manada de verdad. Por este motivo debemos rápidamente mostrarle quienes están por encima de él y que es lo que se puede o no hacer.

1.Consulta el veterinario:
Una buena interacción con el veterinario es importante ya que es el experto que nos podrá guiar en esta tarea. El propietario debe hablar del comportamiento de su perro al veterinario en todas las visitas, a la vez que el veterinario debe informarse de la conducta del cachorro, ya que el propietario no siempre va reconocer los primeros signos de agresividad. El diagnóstico precoz de los problemas de agresividad canina es fundamental ya que cuanto antes se detecte, más sencillo será tratarlo y controlarlo. Así que si nuestro perro demuestra tendencia a la agresividad no hay que excusarlo, pensando ya se le pasara cuando se haga mayor. Nunca ocurre así, sino que con la edad las tendencias agresivas no tratadas solo se acentúan.

2.Establecer el tipo de agresividad:
Descartado la primera posibilidad debemos profundizar en el comportamiento del perro hasta determinar a que tipo de agresividad nos enfrentamos. En efecto, existen varios tipos de violencia canina y cada uno de ellas requiere un tratamiento diferente.

Ya que no existe un remedio universal sino que cada tipo de agresividad deberá ser tratado de formas diferentes. Normalmente deberemos recurrir a un profesional especializado para diagnosticarla de forma adecuada, ya que la agresividad es un comportamiento sumamente complejo que puede responder a muchas causas distintas.

Tipos de agresividad:

Agresividad competitiva:
1. Los perros mostrarían hacia las personas muchas de las pautas de conducta que son propias de la organización social de los cánidos, dichas pautas incluyen el establecimiento de relaciones de dominancia, que el perro crearía con cada una de las personas con las que convive normalmente.

2. La relación de dominancia empezaría a establecerse durante el período de socialización y juvenil. La conducta de juego y muy especialmente el resultado de situaciones de competencia entre el perro y cada persona determinarían la relación de dominancia. Por tanto, el perro podría ser dominante respecto a algunas personas y subordinado frente a otras. La agresividad competitiva o por dominancia se mostraría sólo hacia las personas que el animal percibe como subordinadas. La conducta agresiva aparecería cuando la persona en cuestión se comportara como dominante.

3. La tendencia de cada de animal a mostrarse dominante dependería en parte de factores genéticos y sería más marcada en machos que en hembras. Esta tendencia propia del perro se convertiría o no en un problema de agresividad en función de la respuesta de cada persona

Agresión Predatoria
Es la agresión dirigida a lo que el perro toma como una presa. El ejemplo típico sería los perros que persiguen a los ciclistas que pasan, o a personas que corren.

Agresión entre machos
Esta es una conducta muy frecuente en las casas donde conviven uno o más perros machos. Es una conducta influenciada por la testosterona y cuando ocurre este problema, una posibilidad de tratamiento es la castración del beta o perro subordinado, ya que con ello, aumentamos mucho más la distancia jerárquica entre ellos. Además, el propietario, debe darle al alfa un trato preferente, esto es, alimentarle primero, darle atención primero y no inmiscuirse en el establecimiento de la jerarquía canina, tratando de separar y zanjar cualquier disputa de rango entre ellos. En los casos en que el propietario no desea castrar a sus perros, existe la posibilidad de medicar a los perros con hormonas (progestágenos) pero en general, aunque la medicación surta efecto, cuando se deja de usar vuelve a aparecer el problema.

Agresión entre hembras
Esta es una alteración mucho más difícil de resolver que la anteriormente citada porque la influencia hormonal es mínima. Aquí el desencadenante es el no establecimiento de un orden jerárquico entre las perras que conviven juntas que suele ser consecuencia de que el dueño participa e impide el establecimiento jerárquico de ambas perras. Se necesita un propietario que tenga un gran dominio sobre las hembras que se agreden para que pueda inhibir en ellas el deseo de confrontación. Igualmente aunque esto pasara, cuando el dueño no esté presente, es muy probable que las perras peleen, por lo que en estos casos, está indicado el separarlas cuando no puede haber un control por parte del propietario.

Agresión por miedo
Esta conducta se presenta en animales inseguros y de poco carácter que al querer ser tocados por alguien y no tener posibilidad de escapar, se sienten acorralados y muerden. En general nunca producen mordidas graves, pues no lo hacen con convicción. Lo único que buscan es alejar el estímulo que les produce el miedo. Son animales a los que no se los debe tratar con brusquedad. Necesitan una terapia conductual y una medicación para superar sus fobias, y esta debe ser prescrita siempre por un facultativo. Con este tipo de perro, siempre deberemos guardar una distancia de “seguridad” para que el perro no se vea forzado a “atacar”. Siempre hay que dejarle una salida para que no se sientan amenazados y en todo caso puedan huir. Ya sabemos que el perro que se siente amenazado actúa de dos maneras: ataca o huye.

Agresión por dolor
Es una conducta que tiene una función protectora para el animal ya que es un modo de defensa. No obstante, es inaceptable que un animal muerda a su dueño cuando éste, por ejemplo, le está curando. La forma de evitar este comportamiento es habituar desde cachorro al perro a inhibirse ante pequeños dolores que le produzca el dueño al curarle una otitis, una herida, etc.

Agresión territorial
Es una conducta normal en el perro y en muchos casos buscadas por los propietarios cuando desean que sean guardianes de su propiedad. Muchas veces el animal se excede en esta conducta y resulta un problema a solucionar. Es el caso de los animales que intentan agredir a las visitas, carteros, y cualquier persona extraña al núcleo familiar. La educación del perro desde cachorro, es la mejor prevención para evitar esta situación. No se debe fomentar excesivamente esta conducta pues el animal, por sí mismo la va a presentar. Cuando le es fomentado, se torna más agresivo porque quiere satisfacer a su dueño y en general, termina siendo un animal insociable e inmanejable.

Agresión maternal
Es la agresión desarrollada por las perras con cría de pocos días de vida. Está influenciada hormonalmente y depende de la relación que tenga con sus dueños que desarrolle esa conducta con los mismos. Generalmente al mes de haber parido, esta conducta desaparece. Agresión por alteraciones fisiopatológicas Este comportamiento se debe a desórdenes neurológicos, tanto físicos como químicos, a través de las sustancias que intervienen en la transmisión de impulsos nerviosos. Obviamente es un problema de resolución estrictamente médica y son necesarios determinados exámenes veterinarios para llegar a un diagnóstico correcto. También algunas enfermedades hormonales son causantes del comportamiento agresivo de un animal, como por ejemplo, el hipotiroidismo.

Agresión por dominancia
Este tipo de agresión es la más frecuente de todas las conductas agresivas de los perros. Generalmente se observa en machos sin castrar, mayores de un año y medio de edad. Existe una mayor incidencia en los animales puros de raza, que en los mestizos. Esto es debido a que las cualidades estéticas que se premian en las exposiciones caninas, tales como cola erecta, porte alto, cabeza muy levantada, son muy similares a las actitudes y gestos propios de animales dominantes. El hecho de que debido a que somos nosotros los que decidimos quiénes tienen más posibilidades de reproducirse, lleva a una fijación en los genes con estos caracteres potencialmente dominantes. El perro que es agresivo por dominancia, puede serlo con todos o con alguno de los habitantes de la casa.

Fase de amenaza
Muchas de las personas que han sido mordidas por un perro, lo fueron porque no detectaron las señales no verbales de los perros que avisaban que este le estaba amenazando:

* Mirada fija
* Cola rígida
* Gruñidos
* Mostrar los dientes
* Arrugar la nariz

Algunos propietarios consideran la agresividad una característica positiva en perros destinados a proteger el territorio o la familia y hasta la estimulan. En ese caso debemos ser consecuentes con nosotros mismos y con nuestro perro.
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