Orden de sentarse para su perro
Una vez habituado nuestro can a seguirnos, le enseñaremos a sentarse. El método más
conocido era el de presionar con la mano el lomo del animal hasta que se éste se
sentase. Existe un método más efectivo pero requiere cierta práctica. Situando al perro
a nuestra izquierda, como es habitual, procederemos (igual que hicimos cuando le
enseñamos "fuss") a presionar la grupa del animal con el pie derecho, de forma que éste
no sabe qué es lo que ha producido la presión, ya que no ve, como en el método anterior,
nuestra mano. Esta presión irá acompañada de la palabra "SITZ". Una vez se haya sentado
nos alejaremos obligándole a quedarse quieto y sentado. Seguramente intentará
levantarse, así es que necesitaremos grandes dosis de paciencia. No hay que
desilusionarse si el primer día no responde, seguramente el segundo, cuando haya
olvidado las presiones del primer momento de clase, nos dará la sorpresa de obedecer.
Con el tiempo el animal se acostumbrará al ejercicio y podremos alejarnos cada vez más hasta darle la espalda.
Una vez habituado nuestro can a seguirnos, le enseñaremos a sentarse. El método más
conocido era el de presionar con la mano el lomo del animal hasta que se éste se
sentase. Existe un método más efectivo pero requiere cierta práctica. Situando al perro
a nuestra izquierda, como es habitual, procederemos (igual que hicimos cuando le
enseñamos "fuss") a presionar la grupa del animal con el pie derecho, de forma que éste
no sabe qué es lo que ha producido la presión, ya que no ve, como en el método anterior,
nuestra mano. Esta presión irá acompañada de la palabra "SITZ". Una vez se haya sentado
nos alejaremos obligándole a quedarse quieto y sentado. Seguramente intentará
levantarse, así es que necesitaremos grandes dosis de paciencia. No hay que
desilusionarse si el primer día no responde, seguramente el segundo, cuando haya
olvidado las presiones del primer momento de clase, nos dará la sorpresa de obedecer.
Con el tiempo el animal se acostumbrará al ejercicio y podremos alejarnos cada vez más hasta darle la espalda.
